El Valencia tiene que hacer normal el ganar fuera de casa. Son varios años, desde 2020, en los que hacerlo lejos de Mestalla se ha convertido poco menos que en un suplicio, un imposible, y cada victoria es como si fuera un parto.
Aunque el año pasado nos permitimos el lujo incluso de ganar en el Bernabéu, que es una de esas cosas marcianas que nos pasan en estos tiempos tan convulsos y de las que seguro nos acordaremos con el paso del tiempo.