Cuando se juega a ser portavoz de los caprichos del algunos en el vestuario del Valencia, peligro. Así como no entender el contexto de conversaciones que se puedan tener con jugadores, o de usar de forma muy poco controlada algún comentario que te puedan haber hecho en caliente. Se ha puesto a los pies de los caballos a varios futbolistas, y eso, directamente, no es que no sea bueno, es que resulta tremendamente peligroso para el futuro.