“Hay gente dispuesta a comprar el Valencia”. La palabra gente es un término tan amplio, tan raro y tan abstracto, que personalmente, no me vale para nada. Yo también estoy dispuesto a comprar el Valencia, claro que sí, aunque el problema es que no me llega ni para comprarme el billete para ir a Singapur y hacerle una oferta a Peter Lim.