Nosotros, miles de nosotros, vendimos el Valencia hace 18 años. A 600 euros la acción y haciendo colas para que nos las compraran Paco Roig o el mismo club, que eran al final para Juan Soler, tal y como se dejó claro más tarde. Hablo de miles de valencianistas, grandes y pequeños accionistas, que hicieron un pequeño negocio y no midieron las consecuencias. Porque todo lo que ha venido después es simplemente una consecuencia de todo lo anterior, ni más ni menos.