La venta del Valencia y las ideas absurdas de ciertos personajes que sólo viven de calentar el ambiente, son dos conceptos que no ahora mismo no pegan, no casan, no se pueden mezclar. Democratizar el Valencia es un concepto viejo, o al menos no es nuevo, y dentro del marco de una Sociedad Anónima Deportiva, absolutamente contradictoria. Siempre habrá una concentración de poder, mayor o menor, y esa democratización ya no será tal.
Peter Lim no vende el Valencia. ¿Me lo ha dicho? No, ni a mi ni a nadie, porque Peter Lim, el máximo accionista del club, el al final dueño de la entidad, no quiere deshacerse de su empresa, esa que según cómo va el aire le importa un carajo o la lleva bien, cuando realmente siempre está en el mismo sitio. Y desde luego que nadie le ha hecho una oferta seria por sus acciones, porque aquí tenemos todos un piquito de oro, pero luego, a la hora de ponerlos, a la hora de rascar, que no nos busque nadie.
La venta del Valencia y las ideas absurdas de ciertos personajes que sólo viven de calentar el ambiente, son dos conceptos que no ahora mismo no pegan, no casan, no se pueden mezclar. Democratizar el Valencia es un concepto viejo, o al menos no es nuevo, y dentro del marco de una Sociedad Anónima Deportiva, absolutamente contradictoria. Siempre habrá una concentración de poder, mayor o menor, y esa democratización ya no será tal.
Peter Lim no vende el Valencia. ¿Me lo ha dicho? No, ni a mi ni a nadie, porque Peter Lim, el máximo accionista del club, el al final dueño de la entidad, no quiere deshacerse de su empresa, esa que según cómo va el aire le importa un carajo o la lleva bien, cuando realmente siempre está en el mismo sitio. Y desde luego que nadie le ha hecho una oferta seria por sus acciones, porque aquí tenemos todos un piquito de oro, pero luego, a la hora de ponerlos, a la hora de rascar, que no nos busque nadie.