En el Valencia de Baraja hay buenas noticias, claro que las hay, aunque demasiadas veces pasen desapercibidas porque andamos en otros menesteres que aportan muy poco más allá de ese “ruido” del que hablaba Marchena hace unos meses. Las palabras del sevillano, que se han olvidado demasiado deprisa, hay quienes las tenemos muy presentes siempre.