El Valencia de Baraja tiene muchos problemas, eso es algo obvio, y de lo que se trata es de encontrar soluciones, no de matar a nadie, aunque se haya hablado mucho más esta semana de destituir al entrenador que de cualquier otra cosa.
El Valencia de Baraja tiene muchos problemas, eso es algo obvio, y de lo que se trata es de encontrar soluciones, no de matar a nadie, aunque se haya hablado mucho más esta semana de destituir al entrenador que de cualquier otra cosa.
Que el Valencia está como la chata es algo que todos sabemos, que vemos cada partido, y que no tengo demasiado claro si realmente sirve para algo más que hacernos mala sangre, como si no hubiera ya bastante. Además, como si fuera una especie de macabra broma del destino, ha sido la semana en la que Meriton ha cumplido 10 años aquí, justo cuando hemos vuelto a ser farolillo rojo de la clasificación en una jornada tan avanzada como la 10.
¿Qué más le puede pasar al Valencia? Dicho así, mi mente lo admite, porque es una pregunta, por desgracia, mucho más que razonable. Todo lo que viene ocurriendo desde hace semanas ha sido como una mascletà, es decir, fuerte al arranque, buen ritmo durante el desarrollo, y un estruendoso final con el asunto de Rafa Mir. ¿Final? Esa es la duda, porque estando como estamos, no seré yo quien diga que no nos puede pasar nada más.
El Valencia hizo bien en renovar a Jesús Vázquez porque era su apuesta después de Gayà, pero todo ha salido mal. Que era una posibilidad, claro, pero cuando en 2023 se decide que se marche Lato y él se quede, se asumen una serie de riesgos y se tiene que intentar que eso salga bien. Aunque algunos ya apuntamos que era un error simplemente por tiempos.
Filtrar mierda alrededor del Valencia es una mala idea, sea quien sea el que la haya tenido. Y esté donde esté, que me da igual, porque estas cosas siempre vienen de muchos sitios, de mucha gente, y luego, cuando preguntas a la cara, resulta que nadie ha sido. Cuando se llega a estos puntos es que el barco está de agua que no le cabe más, y se hunde sin remedio, y eso, camino de la jornada 11, no se puede dar de ninguna de las maneras.
El Valencia tiene dos problemas que se llaman Cömert y Castillejo. Bueno, podríamos decir que tenemos más, eso nadie lo pone en duda, pero estos dos son a muy corto plazo, tienen contrato en vigor, y salvo giro radical de las cosas, que no tiene pinta, su situación deportiva es la misma que cuando se fueron el pasado verano. Ninguno ha hecho especialmente buen año, con el suizo salvando la categoría por muy poco, y el malagueño cayendo a la Serie B con Racic.
"A pesar de la reducción que se ha llevando a cabo en el Valencia en los últimos años, la deuda sigue siendo elevada y el servicio de la deuda, con el aumento de los tipos de interés, sigue absorbiendo grandes recursos del Club".
El Valencia tiene un problema inesperado. Las lesiones son una especie de plaga que te está atacando al equipo, pero lo que le está pasando a André Almeida está un punto por encima de todo esto. O dos. Y es que el portugués tiene unos problemas en la espalda que ya le impidieron estar en el último choque antes del parón ante el Mallorca, de los que se esperaba que estuviera repuesto ahora mismo, y la respuesta es que no va a ser así.
El Valencia de Baraja tiene muchos problemas, eso es algo obvio, y de lo que se trata es de encontrar soluciones, no de matar a nadie, aunque se haya hablado mucho más esta semana de destituir al entrenador que de cualquier otra cosa.
El Valencia hizo bien en renovar a Jesús Vázquez porque era su apuesta después de Gayà, pero todo ha salido mal. Que era una posibilidad, claro, pero cuando en 2023 se decide que se marche Lato y él se quede, se asumen una serie de riesgos y se tiene que intentar que eso salga bien. Aunque algunos ya apuntamos que era un error simplemente por tiempos.
Que el Valencia está como la chata es algo que todos sabemos, que vemos cada partido, y que no tengo demasiado claro si realmente sirve para algo más que hacernos mala sangre, como si no hubiera ya bastante. Además, como si fuera una especie de macabra broma del destino, ha sido la semana en la que Meriton ha cumplido 10 años aquí, justo cuando hemos vuelto a ser farolillo rojo de la clasificación en una jornada tan avanzada como la 10.
Filtrar mierda alrededor del Valencia es una mala idea, sea quien sea el que la haya tenido. Y esté donde esté, que me da igual, porque estas cosas siempre vienen de muchos sitios, de mucha gente, y luego, cuando preguntas a la cara, resulta que nadie ha sido. Cuando se llega a estos puntos es que el barco está de agua que no le cabe más, y se hunde sin remedio, y eso, camino de la jornada 11, no se puede dar de ninguna de las maneras.
¿Qué más le puede pasar al Valencia? Dicho así, mi mente lo admite, porque es una pregunta, por desgracia, mucho más que razonable. Todo lo que viene ocurriendo desde hace semanas ha sido como una mascletà, es decir, fuerte al arranque, buen ritmo durante el desarrollo, y un estruendoso final con el asunto de Rafa Mir. ¿Final? Esa es la duda, porque estando como estamos, no seré yo quien diga que no nos puede pasar nada más.
El Valencia tiene dos problemas que se llaman Cömert y Castillejo. Bueno, podríamos decir que tenemos más, eso nadie lo pone en duda, pero estos dos son a muy corto plazo, tienen contrato en vigor, y salvo giro radical de las cosas, que no tiene pinta, su situación deportiva es la misma que cuando se fueron el pasado verano. Ninguno ha hecho especialmente buen año, con el suizo salvando la categoría por muy poco, y el malagueño cayendo a la Serie B con Racic.
"A pesar de la reducción que se ha llevando a cabo en el Valencia en los últimos años, la deuda sigue siendo elevada y el servicio de la deuda, con el aumento de los tipos de interés, sigue absorbiendo grandes recursos del Club".
El Valencia tiene un problema inesperado. Las lesiones son una especie de plaga que te está atacando al equipo, pero lo que le está pasando a André Almeida está un punto por encima de todo esto. O dos. Y es que el portugués tiene unos problemas en la espalda que ya le impidieron estar en el último choque antes del parón ante el Mallorca, de los que se esperaba que estuviera repuesto ahora mismo, y la respuesta es que no va a ser así.