El valencianismo se prepara para vivir una gran movilización, puede ser una jornada histórica y las previsiones hablan de miles de personas en una convocatoria que resume muy bien el sentimiento general. Es la consecuencia de varios años de una gestión para olvidar y muchos puntos que la afición no está dispuesta a tolerar. El clamor social es un hecho pero es momento de encontrar una alternativa económica viable.
Promesas incumplidas