"El Valencia va a regalar a sus jugadores este verano". La frase se ha dicho una y mil veces durante muchos meses, tantas, que se había convertido poco menos que en un mantra indiscutible, en una verdad inexorable que no se podía variar. Y claro, luego llega la realidad, la vida fuera de los medios y las peras mentales, y un máximo accionista que es muchas cosas, muchas malas, pero que no saca a sus activos por menos de lo que tiene en mente.