Las obras que se hicieron en su día en Mestalla son legales, y no hay que derribar la grada, ya que la sentencia ha caducado. Esa era la noticia de esta semana, que realmente no cambia nada, porque los números son mucho más tozudos que eso, pero sí ha servido para volver a avivar un fuego que todos sabemos que no tiene recorrido, pero eso nos da igual.