Peter Lim quería terminar el Nuevo Mestalla, sabedor que es la futura máquina de generar ingresos del Valencia, y que además, su construcción permitiría liberar las hipotecas de las parcelas del actual Mestalla, una operación bancaria para que le hace falta intérprete, y poder financiar la nueva casa del valencianismo, algo básico para el futuro a corto, medio y largo plazo de la entidad.