El Valencia ha anunciado la noticia más importante en su historia reciente: la inauguración del Nuevo Mestalla ya tiene fecha, o al menos es lo que va intentar el club, que ha iniciado los trámites para obtener todas las licencias y poder concluir la obra en el tiempo estimado hace ya algunos meses. Según reza el comunicado de la entidad de Mestalla, "el club va a comenzar las gestiones con el Ayuntamiento de cara a la obtención de las licencias necesarias para un renovado proyecto basado en la óptima experiencia para el aficionado".
"Le recuerdo al Valencia que Mestalla debe estar derribado antes de 2023", ha dicho Joan Ribó, el alcalde de nuestra ciudad, dejando tal frase como su aportación a la semana del derbi de la capital del Turia, que él no verá en directo porque tiene que celebrar su cumpleaños. Si analizas la frase y el contexto te puedes cabrear, algunos al menos, y nada tiene que ver con política, porque nuestro querido alcalde, cada vez que habla de fútbol, tiene cierta tendencia a que suba el pan.
El futuro del Valencia, económico, deportivo y social, sólo tiene un camino: la construcción del Nuevo Mestalla. Todo lo que sea salirse de esa hoja de ruta es la ruina más absoluta, la nada, el quedarse en el siglo XX cuando otros ya llevan mucho tiempo en el XXI.
La inauguración del Nuevo Mestalla, el sueño de miles de valencianista, la pasión fetiche de un club, la razón, entre otras, de la mayor crisis económica de su historia, y el motivo, quizá el más destacado, de que que hubiera que recurrir a un Peter Lim
Vender las parcelas, acabar el nuevo estadio, terminar con la deuda, esas son las 3 grandes misiones del nuevo presidente del Valencia, Anil Murthy, que aunque lleva en el cargo desde el pasado 1 de julio, forma parte del club desde varios meses, y debe tener muy claro que las prioridades son esas en su faceta, que la parte deportiva ya será cuestión de otro departamento.
El Valencia ha anunciado la noticia más importante en su historia reciente: la inauguración del Nuevo Mestalla ya tiene fecha, o al menos es lo que va intentar el club, que ha iniciado los trámites para obtener todas las licencias y poder concluir la obra en el tiempo estimado hace ya algunos meses. Según reza el comunicado de la entidad de Mestalla, "el club va a comenzar las gestiones con el Ayuntamiento de cara a la obtención de las licencias necesarias para un renovado proyecto basado en la óptima experiencia para el aficionado".
"Le recuerdo al Valencia que Mestalla debe estar derribado antes de 2023", ha dicho Joan Ribó, el alcalde de nuestra ciudad, dejando tal frase como su aportación a la semana del derbi de la capital del Turia, que él no verá en directo porque tiene que celebrar su cumpleaños. Si analizas la frase y el contexto te puedes cabrear, algunos al menos, y nada tiene que ver con política, porque nuestro querido alcalde, cada vez que habla de fútbol, tiene cierta tendencia a que suba el pan.
El futuro del Valencia, económico, deportivo y social, sólo tiene un camino: la construcción del Nuevo Mestalla. Todo lo que sea salirse de esa hoja de ruta es la ruina más absoluta, la nada, el quedarse en el siglo XX cuando otros ya llevan mucho tiempo en el XXI.
La inauguración del Nuevo Mestalla, el sueño de miles de valencianista, la pasión fetiche de un club, la razón, entre otras, de la mayor crisis económica de su historia, y el motivo, quizá el más destacado, de que que hubiera que recurrir a un Peter Lim
Vender las parcelas, acabar el nuevo estadio, terminar con la deuda, esas son las 3 grandes misiones del nuevo presidente del Valencia, Anil Murthy, que aunque lleva en el cargo desde el pasado 1 de julio, forma parte del club desde varios meses, y debe tener muy claro que las prioridades son esas en su faceta, que la parte deportiva ya será cuestión de otro departamento.