El Valencia va a jugar muchas finales de aquí al 25 de mayo (y ojalá que el 29 de ese mismo mes haya que jugar otra en Bakú, la de Europa League), pero esta vez de las de verdad. Durante los primeros meses del curso, con todos los problemas que hubieron, de todo tipo y que ahora cada vez quedan más lejos, se utilizaba aquello de “jugar finales” con mucha ligereza, puesto en octubre o noviembre es muy complicado que se puedan disputar este tipo de encuentros para bien o para mal.