La visita ayer de Quico Catalán al vestuario fue la demostración de que hay cosas en el Levante que están enturbiándose peligrosamente y que han exigido del presidente no mirar para otro lado sino coger el toro por los cuernos. Preocupado por los resultados, Quico habló cara a cara con los futbolistas para decirles que cuentan con todo su apoyo y confianza, pero también para estirarles de las orejas y darles un contundente toque de atención por los acontecimientos extradeportivos que han trascendido.