El Valencia - Cádiz era Europa o la mediocridad, y eso lo sabíamos todos, empezando por Gattuso. El italiano, aunque en Copa hizo un cambio de sistema, siguió con su 4-3-3 de todo el año. Los primeros minutos fueron de tanteo, y con algún error de esos que comete el equipo que te ponen el corazón en un puño sin necesidad. Y en esas, una jugada enorme de Rubén Sobrino, que corrió 40 metros casi sin oposición, terminaba en un pase de la muerte a Alcaraz que marcaba el 0-1 en el minuto 8. Otro desastre atrás.