En 23 años como periodista he visto marcharse a mucha gente del Valencia, y por desgracia, en demasiadas ocasiones ha sido de forma lamentable más que como señores. Aunque de todas las formas que hay de irse, aunque te hayan echado, de un sitio, es rajando como un cobarde todo lo que no has tenido narices de decir cuando estabas dentro, cuando arriesgabas algo, cuando en tu mano estaba el poder cambiar una situación que pudiera ser complicada para el propio club.