El mercado dejó finalmente a André Almeida en el Valencia, pese a que su nombre estuvo sobre la mesa en más de una operación de salida. El portugués, fichado en su día como una apuesta de futuro y con un coste elevado para las arcas del club, no ha terminado de consolidarse en Mestalla. Entre lesiones, falta de continuidad y altibajos en su rendimiento, su trayectoria ha estado marcada más por la irregularidad que por la proyección que se esperaba.