El aficionado del Valencia no puede ser la solución a los graves problemas del club. Y mucho menos tener la llave para poderle comprar al máximo accionista su más de 90% de acciones, como si eso fuera como ir a por pan una mañana. Que ahora haya quien pretenda recaudar 112 millones de euros para hacerle una oferta a Lim, con todo el respeto del mundo, o no tiene claro de qué va esta historia o simplemente le da igual que todo salga mal.