Al Valencia lo engañaron con el Mundial 82 y terminamos arruinados y en Segunda División. Al bueno de Pepe Ramos Costa, que con sus errores siempre aspiró a un Valencia grande entre los grandes, le tomaron el pelo con aquella cita mundialista. Nos metimos en una reforma brutal, la pagamos nosotros por adelantado que luego llegaría el dinero público... y al final lo que llegó fue la época más dura de la historia de esta entidad centenaria. Mucho peor que la actual.