El valencianismo debe estar muy orgulloso del Valencia de Baraja. Y lo digo después de encajar 4 goles en Barcelona, un castigo más que excesivo, porque la sensación que dimos fue la de ser un equipo, con todas las letras, en mayúsculas. Con una media de edad de 21,9 años, con bajas de todos los colores, con un arbitraje lamentable y escandaloso, con ese golpe de mala fortuna que fue la expulsión, justa de Mamardashvili. Con todo.