No tengo buenos recuerdos de la pareja Cañizares – Palop. Me explico. Santiago siempre jugaba, y Palop, hiciera lo que hiciera, no. Sólo por lesiones o por sanciones. Aquello ser agrió tanto que los dos terminaron por no hablarse, por casi odiarse, y eso repercutió más que negativamente en el Valencia. Que dos compañeros no se hablen, no se saluden, y más cuando son los porteros que tienen que calentar el uno con el otro, puede llegar a ser una situación dramática.