La temporada 2015/2016 ya es historia, se ha terminado gracias a Dios y al calendario, y lo primero que nos debe venir a todos, desde Peter Lim hasta el último mono de la compañía es que jamás, nunca, se puede volver a repetir un año como este, de ninguna forma, por ninguna razón, en la vida puede volver a sufrir esta institución casi centenaria el sonrojo que ha tenido que vivir durante estos meses.