El Valencia Club de Fútbol, el equipo de cientos de miles de personas cuyo sentimiento no es negociable, pero también la Sociedad Anónima Deportiva cuyo accionista mayoritario por obra y gracia de 200 millones de euros es Peter Lim. Dos realidades, que comenzaron a caminar juntas, pero que ahora parece muy alejadas, y el objetivo de ambas es el mismo: GANAR.