El Valencia tiene que terminar de una vez por todas y para siempre, y pedir perdón por haberlo puesto en práctica, con la maldita vergüenza de tener capadas las redes sociales. Es absolutamente grotesco, absurdo e irrespetuoso que se esté en una situación así en pleno siglo XXI, pensando además que consigues algo, que esa es la otra.