La ilusión selectiva de parte del entorno del Valencia es algo que me saca de quicio. No puedo con esa forma de ver las cosas, y me pasa desde que tengo uso de razón. Aunque ahora, cn la guerra abierta por culpa de Meriton, las posiciones son mucho más marcianas, porque se pueden leer y escuchar argumentos que son para apagar la luz y cerrar la puerta. Porque del Valencia somos todo el rato, no sólo a veces.