El miedo ha sido uno de los peores enemigos del Valencia durante la temporada, demasiados partidos en los que el equipo se vino al suelo al primer golpe y mucha falta de fútbol en algunos partidos. Baraja y los suyos deben olvidarse de lo ocurrido anteriormente y el parón ha servido para recargar pilas y afianzar aquello que el Valencia sí ha hecho bien en los últimos tiempos. Se juega un campeonato de cinco partidos en el que ojalá el equipo haga los deberes cuanto antes y se pueda firmar la permanencia antes de la última jornada.