Al Valencia no llegan fichajes y no se marchan los jugadores que deben salir. Y los días pasan a toda velocidad, el 11 de agosto cada vez está más cerca, y lógicamente, la intranquilidad, si no ya otro tipo de sentimiento, se están instalando en el entorno. Y nadie le puede reprochar nada, porque casi dos meses tarde de salvar la categoría en la última jornada, todo el mundo esperaba que la foto, a estas alturas, fuera muy diferente a que la tenemos, pero no ha habido manera.