Si el Valencia no hace varios fichajes, estamos condenados. No necesariamente a bajar, que esa carrera es muy larga, pero sí ineludiblemente a pasar un año terrible, muy duro, sufriendo de una manera salvaje... igual que la pasada campaña. No era necesario, pero el partido contra Osasuna evidenció que no tenemos la pegada necesaria, que somos muy pollos en algunos momentos, y que eso, en la máxima categoría, se paga con derrotas.