"El Ayuntamiento solo da una licencia al Valencia, no ficha y yo no soy intervencionista ni de expropiar". Las palabras de María José Catalá fueron claras, muy claras, el pasado 4 de octubre, tampoco vayamos a pensar que fue hace meses. Pero cuando uno no quiere escuchar, porque lo que se dice no le interesa, ya se puede ser cristalino, que va a dar exactamente lo mismo. Aquí llevamos mucho tiempo, pero mucho, pidiendo algo que, simplemente, no puede ser.