El vestuario del Levante se conjuró ayer para el derbi. Después del entrenamiento matinal, los jugadores y técnicos granotas se reunieron para comer en un conocido restaurante de la ciudad. En torno a un ‘arroç del senyoret’, Juan Ignacio intentó que los suyos cerraran filas de cara al partido del próximo sábado con el Valencia.