Al nefasto 2016 todavía le quedaba la guinda, la dimisión de Cesare Prandelli ha sido el último escándalo del Valencia y el club tendrá que elegir a un nuevo entrenador mientras Voro vuelve a actuar de apagafuegos. Es difícil sacar alguna lectura positiva de un año en el que el club ha perdido gran parte de su crédito por culpa de errores continuados en la planificación deportiva.