Peter Lim tiene oposición en el Valencia, más allá de los aficionados que cada partido en Mestalla piden que se vaya en la puerta del estadio, que esos siempre están legitimados a decir lo que quieran, más allá del utópico (quiero ser delicado por esta vez con él) Miguel Zorío y sus ataque que dan más risa que miedo y que no tienen, al menos de momento, base ninguna.