El Valencia tiene (casi) conseguido su objetivo de este año: la salvación del descenso. Si, es triste, vergonzoso y vergonzante, y duro, muy duro de asimilar, y como consuelo puede quedar que si esto no tiene nombre, bajar a Segunda sería mucho peor, amén de una tragedia para el club a todos los niveles casi incalculable. Esto es lo que hay, lo que ha habido y lo que todavía queda, esperemos que poco, porque con la victoria frente al Leganés, y aunque quedan 42 puntos todavía por disputar, muy mal se tiene que dar todo para pasar apuros.