Marcelino García Toral no está utilizando un discurso alarmista y apela a que todavía es pronto para renunciar al principal objetivo, que no era otro a principio de campaña que el de asegurar una plaza en la Champions. El juego del equipo no es del todo malo, aunque representa un bagaje muy triste teniendo en cuenta los pocos puntos que se han logrado, no es suficiente para un club de la envergadura del Valencia.
El Valencia esperaba el regreso de Gonçalo Guedes como agua de mayo, el equipo ha notado su ausencia estas semanas y necesitaba a un jugador capaz de marcar diferencias. El portugués salió con ganas al terreno de juego y fue el hombre más peligroso del conjunto de Marcelino, sus regates y velocidad dieron mucho trabajo a la zaga del Girona y su presencia en el campo fue aire fresco para el Valencia.
El Valencia esperaba el regreso de Gonçalo Guedes como agua de mayo, el equipo ha notado su ausencia estas semanas y necesitaba a un jugador capaz de marcar diferencias. El portugués salió con ganas al terreno de juego y fue el hombre más peligroso del conjunto de Marcelino, sus regates y velocidad dieron mucho trabajo a la zaga del Girona y su presencia en el campo fue aire fresco para el Valencia.
Marcelino García Toral no está utilizando un discurso alarmista y apela a que todavía es pronto para renunciar al principal objetivo, que no era otro a principio de campaña que el de asegurar una plaza en la Champions. El juego del equipo no es del todo malo, aunque representa un bagaje muy triste teniendo en cuenta los pocos puntos que se han logrado, no es suficiente para un club de la envergadura del Valencia.