El Valencia esperaba el regreso de Gonçalo Guedes como agua de mayo, el equipo ha notado su ausencia estas semanas y necesitaba a un jugador capaz de marcar diferencias. El portugués salió con ganas al terreno de juego y fue el hombre más peligroso del conjunto de Marcelino, sus regates y velocidad dieron mucho trabajo a la zaga del Girona y su presencia en el campo fue aire fresco para el Valencia.