El fútbol mundial está al borde de una posible ruina, y todos son muy conscientes de lo que hay en juego ahora mismo. El crecimiento descomunal a nivel económico de estos años se ha debido a los derechos de televisión, nadie se puede escandalizar por ello ni tampoco llevarse una sorpresa. Los operadores estarían encantados de seguir pagando por los derechos, y más ahora que las audiencias serían una salvajada, pero sin fútbol no hay dinero, es algo que se cae por su peso.