En el Valencia no podemos ni debemos matar a Mouctar Diakhaby. Han sido muchos errores, algunos de ellos graves, incluso grotescos. Será ya complicado, por no decir imposible, que esos dos penaltis del día de la Atalanta en la vuelta de los octavos de final de la Champions League más raros de la historia no le pasen factura siempre, pero… Poner en duda su potencial sería tan injusto como decir que ese día no hizo bien Celades mandándolo a la ducha en el descanso.