Cuando un valencianista le dice adiós al Valencia, es algo que se nota, porque es distinto a cualquier otro tipo de despedida. No hago de menos aquellas que sean de gente que viene de otros sitios, pero cuando has mamamo este club, y lo mismo sirve para cualquier otro, el sentimiento y la forma de decir las cosas no tiene nada que ver. La marcha de Jaume Costa, sabida ya por todas desde hace semanas (aunque quedó claro en verano que venía para un año), es uno de esos ejemplos.