Ese maleducado silencio cuando el Valencia gana un partido que no espera (casi) nadie. Esa sensación de que a alguno no le termina de venir bien, que no estoy diciendo que se enfade, ni tampoco que se alegre de una derrota. Pero es obvio que a ciertos relatos, por encima del equipo o del club, les beneficia que pasen ciertas cosas, igual que les perjudica que ocurran otras. Contra el Celta "escuché" el silencio tras ganar. Pero contra el Villarrreal fue algo verdaderamente atronador. Una vez más.