Parte del entorno del Valencia da mucho asco, pero mucho, y además, vergüenza ajena. Y por si esto no fuera poco, han perdido toda noción de la vergüenza, porque son capaces de decir una cosa y la contraria en la misma frase, e insultar gravemente a aquel que ose llevarles la contraria en cualquiera de los dos argumentos. Lo llevamos viendo y sufriendo años, pero lo de estos tiempos está siendo una especie de colmo que da entre risa y pena.