Peter Lim fuera del Valencia, nadie lo discute. Pero lo que sí se pone en cuestión es que haya valencianistas que quieran que su equipo sea fuerte y gane partidos. Sinceramente, no lo entiendo.
Peter Lim fuera del Valencia, nadie lo discute. Pero lo que sí se pone en cuestión es que haya valencianistas que quieran que su equipo sea fuerte y gane partidos. Sinceramente, no lo entiendo.
¿De verdad alguien puede llegar a pensar que sólo hay 6000 valencianistas de verdad? ¿Alguno va a tener los santos cataplines de hacer lo mismo que Anil Murthy cuando habló de verdaderos aficionados? Se nos está yendo la cabeza, a algunos al menos, y esto se está convirtiendo en un ajuste de cuentas más que en un proceso de cambio real. Que se supone que es lo que se busca, lo que queremos, lo que el Valencia necesita para poder salir de donde le ha metido Peter Lim.
Como cualquier valencianista, siento vergüenza. Ahora mismo, el partido acaba de terminar hace 40 minutos cuando escribo esto, me duele la cabeza, las piernas, la garganta. No me encuentro bien, y mi mujer, siempre más juiciosa que yo, me pregunta si me vale la pena. Le digo que sí con un gruñido, porque sé que no es racional, pero ser del Valencia es algo que ya tengo para toda la vida, que de alguna manera he inculcado a mi hija sin buscarlo, y a lo que no puedo renunciar.
Como aficionado del Valencia, como valencianista desde que nací y hasta que me muera, la plataforma De Torino a Mestalla no me representa en absoluto. Y sí lo hace, aunque en muchas cosas pensemos distinto, LibertadVCF. Por aquello de que algún tonto vaya con el cuento de blanqueadores y mamadores, que es la canción del verano por lo que parece. Lim fuera del Valencia seguro, pero no a costa de hacer saltar al Valencia por los aires.
El valencianismo ha hablado más claro y más unido que nunca. Y lo he hecho sin moverse contra un enemigo, sino a favor de lo que nos une a todos por encima de todo: el Valencia. Miles de personas de forma física y por todo el mundo han querido dar su apoyo al club, a los valencianistas, por encima de un máximo accionista que parece haber perdido el norte y el respeto a todo y a todos.
El Valencia de Meriton ha alejado al valencianismo del club, y eso es un pecado capital, y no hace falta haber nacido aquí para entenderlo. El choque de culturas influye en determinados aspectos, no lo podemos negar, pero el sentido común es sentido común aquí en Valencia… y en Singapur. El Valencia es una empresa, que es lo que compró Peter Lim, pero también es un conjunto de sentimientos que le otorga la dimensión que tiene.
Sé que me voy a meter en un lío por esto, pero llega un punto, y una edad, en la que uno dice lo que piensa, y no espera que nadie esté de acuerdo con él. Los ex jugadores de cualquier club, el Valencia o el que sea, son personas que, cuando dejan la práctica del fútbol, son considerados poco menos que ídolos si su rendimiento ha sido bueno. Para mí, primer error, pero normal, muy humano.
Peter Lim fuera del Valencia, nadie lo discute. Pero lo que sí se pone en cuestión es que haya valencianistas que quieran que su equipo sea fuerte y gane partidos. Sinceramente, no lo entiendo.
Como aficionado del Valencia, como valencianista desde que nací y hasta que me muera, la plataforma De Torino a Mestalla no me representa en absoluto. Y sí lo hace, aunque en muchas cosas pensemos distinto, LibertadVCF. Por aquello de que algún tonto vaya con el cuento de blanqueadores y mamadores, que es la canción del verano por lo que parece. Lim fuera del Valencia seguro, pero no a costa de hacer saltar al Valencia por los aires.
¿De verdad alguien puede llegar a pensar que sólo hay 6000 valencianistas de verdad? ¿Alguno va a tener los santos cataplines de hacer lo mismo que Anil Murthy cuando habló de verdaderos aficionados? Se nos está yendo la cabeza, a algunos al menos, y esto se está convirtiendo en un ajuste de cuentas más que en un proceso de cambio real. Que se supone que es lo que se busca, lo que queremos, lo que el Valencia necesita para poder salir de donde le ha metido Peter Lim.
El valencianismo ha hablado más claro y más unido que nunca. Y lo he hecho sin moverse contra un enemigo, sino a favor de lo que nos une a todos por encima de todo: el Valencia. Miles de personas de forma física y por todo el mundo han querido dar su apoyo al club, a los valencianistas, por encima de un máximo accionista que parece haber perdido el norte y el respeto a todo y a todos.
Como cualquier valencianista, siento vergüenza. Ahora mismo, el partido acaba de terminar hace 40 minutos cuando escribo esto, me duele la cabeza, las piernas, la garganta. No me encuentro bien, y mi mujer, siempre más juiciosa que yo, me pregunta si me vale la pena. Le digo que sí con un gruñido, porque sé que no es racional, pero ser del Valencia es algo que ya tengo para toda la vida, que de alguna manera he inculcado a mi hija sin buscarlo, y a lo que no puedo renunciar.
Alguno no sabe hablar del Valencia sin generar basura. Con un poco de suerte, alguno de esos ¿valencianistas? que se lee todos los artículos de este web cada día hace captura y lo publica en las redes sociales. Fantástico sería.
El Valencia de Meriton ha alejado al valencianismo del club, y eso es un pecado capital, y no hace falta haber nacido aquí para entenderlo. El choque de culturas influye en determinados aspectos, no lo podemos negar, pero el sentido común es sentido común aquí en Valencia… y en Singapur. El Valencia es una empresa, que es lo que compró Peter Lim, pero también es un conjunto de sentimientos que le otorga la dimensión que tiene.
Sé que me voy a meter en un lío por esto, pero llega un punto, y una edad, en la que uno dice lo que piensa, y no espera que nadie esté de acuerdo con él. Los ex jugadores de cualquier club, el Valencia o el que sea, son personas que, cuando dejan la práctica del fútbol, son considerados poco menos que ídolos si su rendimiento ha sido bueno. Para mí, primer error, pero normal, muy humano.