Puede ser el peor del Valencia de la historia. Tenemos la peor gestión de la historia. Somos una vergüenza en muchas cosas.
Puede ser el peor del Valencia de la historia. Tenemos la peor gestión de la historia. Somos una vergüenza en muchas cosas.
No podemos consentir que nadie se ría del Valencia, de ninguna manera. Que haya campos en los que nos griten "a Segunda", que el arbitraje nos esté destrozando, que no salga nadie del club a dar la cara por nosotros, que no entiendo que no dejen hacerlo a Ricardo Arias, que lo hace como Dios, que el dueño no diga nada, que Layhoon Chan esté pasando de puntillas, que Corona se esté equivocando en sus apariciones públicas...
A mí me ha vetado el Valencia, y eso no tiene perdón de Dios. Fue el de Manolo Llorente, y ni siquiera lo hizo por mí, sino por odio al que entonces era mi jefe. Me llegaron a levantar a un jugador de la mesa un minuto antes de empezar un programa, y aunque él se quiso quedar porque era mi amigo, y lo sigue siendo, no quise que se metiera en ningún problema.
Si le faltan al respeto al Valencia, el club debe atacar con todo. Y eso debe suceder siempre, con cualquier tema, porque en caso de hacerse, la sensación que se da es que somos selectivos, que unas cosas nos importan como si nos fuera la vida, y otras nos dan igual, como si no pasara nada.
Las invisibles leyendas del Valencia. Que se nos ningunee no es algo nuevo, por desgracia, pero eso no implica que deje de ser igualmente molesto, maleducado, impertinente. El Mundial de Qatar y algunos detalles más han puesto sobre la mesa, al menos en clave valencianista, resta cuestión. Y no vamos a cambiar nada, porque algunos van con el automático años, pero al menos nos queda, ya no el derecho al pataleo, sino a llamar a las cosas por su nombre sin tener que ser, en absoluto, políticamente correctos.
No se debe insultar a nadie en la vida ni en el entorno del Valencia. Nunca, a nadie. Y lo dice alguien que ha recibido de todo tipo a los largo de casi 30 años, a cargo de aficionados, periodistas, jugadores y hasta algún presidente. Lo he llevado siempre bien, porque de pequeño fui gordo, las vi de todos los colores en aquel momento, y entiendo que me generó una coraza poco menos que indestructible.
Si el entorno del Valencia no respeta ni a José Luis Gayà, ¿qué esperamos? Lo del sábado por la tarde noche fue uno de esos momentos en los que uno siente vergüenza ajena de muchas cosas, y no se explica la manera en la que reaccionamos cuando estamos frustrados porque perdemos un partido. Por muy mal que fuera todo.
En el Valencia se ha perdido el respeto. En una parte del entorno al menos, y eso es muy triste, muy doloroso, muy absurdo. No se puede pensar de forma libre, sino de una muy concreta, y si no sigues esos preceptos como si esto fuera una secta, eres un colaboracionista. Para todos aquellos que usan esta palabra de forma alegre y desenfadada, recordarles que fue usada hace muchos años, y le costó la vida a miles de personas en España y sobre todo en Europa, y muchas veces de forma injusta.
Puede ser el peor del Valencia de la historia. Tenemos la peor gestión de la historia. Somos una vergüenza en muchas cosas.
Si le faltan al respeto al Valencia, el club debe atacar con todo. Y eso debe suceder siempre, con cualquier tema, porque en caso de hacerse, la sensación que se da es que somos selectivos, que unas cosas nos importan como si nos fuera la vida, y otras nos dan igual, como si no pasara nada.
No podemos consentir que nadie se ría del Valencia, de ninguna manera. Que haya campos en los que nos griten "a Segunda", que el arbitraje nos esté destrozando, que no salga nadie del club a dar la cara por nosotros, que no entiendo que no dejen hacerlo a Ricardo Arias, que lo hace como Dios, que el dueño no diga nada, que Layhoon Chan esté pasando de puntillas, que Corona se esté equivocando en sus apariciones públicas...
Las invisibles leyendas del Valencia. Que se nos ningunee no es algo nuevo, por desgracia, pero eso no implica que deje de ser igualmente molesto, maleducado, impertinente. El Mundial de Qatar y algunos detalles más han puesto sobre la mesa, al menos en clave valencianista, resta cuestión. Y no vamos a cambiar nada, porque algunos van con el automático años, pero al menos nos queda, ya no el derecho al pataleo, sino a llamar a las cosas por su nombre sin tener que ser, en absoluto, políticamente correctos.
A mí me ha vetado el Valencia, y eso no tiene perdón de Dios. Fue el de Manolo Llorente, y ni siquiera lo hizo por mí, sino por odio al que entonces era mi jefe. Me llegaron a levantar a un jugador de la mesa un minuto antes de empezar un programa, y aunque él se quiso quedar porque era mi amigo, y lo sigue siendo, no quise que se metiera en ningún problema.
No se debe insultar a nadie en la vida ni en el entorno del Valencia. Nunca, a nadie. Y lo dice alguien que ha recibido de todo tipo a los largo de casi 30 años, a cargo de aficionados, periodistas, jugadores y hasta algún presidente. Lo he llevado siempre bien, porque de pequeño fui gordo, las vi de todos los colores en aquel momento, y entiendo que me generó una coraza poco menos que indestructible.
Si el entorno del Valencia no respeta ni a José Luis Gayà, ¿qué esperamos? Lo del sábado por la tarde noche fue uno de esos momentos en los que uno siente vergüenza ajena de muchas cosas, y no se explica la manera en la que reaccionamos cuando estamos frustrados porque perdemos un partido. Por muy mal que fuera todo.
En el Valencia se ha perdido el respeto. En una parte del entorno al menos, y eso es muy triste, muy doloroso, muy absurdo. No se puede pensar de forma libre, sino de una muy concreta, y si no sigues esos preceptos como si esto fuera una secta, eres un colaboracionista. Para todos aquellos que usan esta palabra de forma alegre y desenfadada, recordarles que fue usada hace muchos años, y le costó la vida a miles de personas en España y sobre todo en Europa, y muchas veces de forma injusta.