El Valencia ha perdido una final de Copa del Rey 27 años después, y cuando decenas de miles de valencianistas desfilábamos por La Cartuja, sólo había una sensación: orgullo. Estos días en Sevilla han sido muy importantes por muchas cosas, y la primera y más importante es que esta afición es algo que no tiene comparación, en lo bueno y en lo malo, y es el activo más grande, de largo, que tiene esta institución centenaria.