El Levante jugará el jueves en Atenas con todo a favor para meterse en los octavos de final de la Euroliga, donde salvo milagro del Atlético le aguardará el Rubin Kazán de Martins. Y es que los granotas no sólo cuentan con un 3-0 de renta, sino que las sensaciones son inmejorables después del punto arrancado en San Sebastián ante uno de los rivales más en forma de la Liga. El equipo se sobrepuso a la expulsión de Nikos, al que se vio muy tocado durante el viaje de vuelta, para salvar el empate.