Tengo casi 42 años y llevo acudiendo a Mestalla desde que nací, y he podido ver a Mario Kempes y a David Villa, y también a Antonio Montes, que imagino que al toque pocos sabrán quién es, pero jugó en el Valencia, en un época muy dura, difícil, pero tiene en común con esos otros campeones del mundo que, cuando jugaba en ese campo, se llenaba, las gradas animaban cuando peor estaban las cosas, y había un sentimiento heredado de padres a hijos.