El partido de esta tarde tiene todos los condicionantes para ser una triste despedida, el Valencia mantiene alguna opción de ir a Europa pero para ello debe ganar y esperar que sus rivales pinchen. En todo caso las posibilidades son mínimas. También puede ser el último encuentro en el feudo valencianista de muchos jugadores si tenemos en cuenta la revolución que casi con toda seguridad habrá en el club. Si a todo ello unimos el nulo ambiente, sin público y como colofón a la campaña más extraña de la historia, el partido tiene poco que ofrecer.