El objetivo del Valencia es no bajar a Segunda. Es muy duro y muy vergonzoso, pero es lo que tenemos delante. A partir de esa realidad, podemos elegir entre ayudar a Baraja y su gente o quemar la falla. Y apoyar al equipo no quita para que se siga la guerra contra la propiedad. Son palabras mías en redes sociales el pasado 4 de agosto, es decir, antes de comenzar la Liga y también de cerrar el mercado de fichajes de verano. Y adivino no soy.