Cuando los fichajes del Valencia salen bien los hacen unos, y cuando salen mal, los hace Corona. Desde hace unos años esto viene pasando de forma sistemática, sin fallo, y en este mercado de invierno hemos asistido de nuevo a otro momento culminante de todo este proceso. Cuando Max Aarons llegaba cedido de la Premier League era porque Corberán, que así era, lo conocía perfectamente. Cuando hemos visto que le queda un mundo para estar en forma, ya era de Corona de nuevo.