Cuando uno ve llorar al Real Madrid y al Barcelona por los arbitrajes, cuando les escucha hablar de persecuciones, de campañas, de villaratos, de manías, de campañas en contra, lo mínimo que puede sentir cualquiera que no sea de ninguno de estos dos equipos, que aunque alguno no lo crea hay gente en este país, es asco, vergüenza ajena y mucha impotencia, porque te queda claro que los demás no pintamos nada, que somos comparsas y que el mundo gira en torno a estos dos.