Los empresarios valencianos (sin nombre concreto), están perdiendo la gran oportunidad de su vida para poder comprar el Valencia y convertirse en unos héroes sociales sin precedentes desde hace muchos años. Me da igual quiénes sean, y espero que a estas alturas ya nos hayamos cansado de usar el comodín de Juan Roig para estas cosas, porque esa carta no se va a dar nunca (y ojalá me equivocara, pero me temo que no).