"Horrible, horrible la actitud. Sois un desastre. Pitando, pitando a favor de casa. Es un desastre", gritaba a pulmón abierto Diego Alves a la grada de Mestalla durante el partido Valencia - Deportivo de la Coruña, un hecho mucho más grave que el dedo de Cancelo mandando callar al estadio para pedir perdón dos minutos después, y luego en todos los idiomas y formas posibles con justificaciones de todo tipo.