Llegó el momento más esperado, un partido grande para una afición necesitada de emociones. El Valencia se ha plantado en las semifinales de la copa y tiene la posibilidad de luchar por un título tres años después. Los papeles están intercambiados y en esta ocasión Marcelino está en el banquillo contrario como rival, Bordalás intentará resarcirse de la derrota de 2019.